El Ultimo Cazador

Elsewhere in the universe…

Copos de nieve caían y se posaban sobre las ultimas hojas del otoño, vientos soplaban anunciando una tormenta y en medio del bosque pronto a marchitar un guerrero de la Orden de Cazadores se escabullía en silencio. Como es usual en la Orden, portaba una mascara y un traje de combate completamente negro. Lo inusual era su Katana. Al llegar a un claro, el guerrero trepo rápidamente a un árbol que podía ocultarlo. Recargo su ballesta automática y espero.

Un grupo de seis soldados armados con rifles de asalto láser y armaduras MK2 con el emblema de un dragón rojo escupiendo fuego, se acerco a su ubicación, hablan en Farsic. Su traductor automático instalado en la mascara apenas puede traducir algunas palabras: «El complejo… totalmente destruido…cientos…ciudad…escaparon…refuerzos distantes…Cazador… o varios…refuerzos?…Nodayashi«. Al escuchar el nombre, el Cazador dispara y salta al suelo, tres virotes de ballesta atraviesan la armadura y el pecho de los tres soldados del frente, los otros dos fallan y el ultimo le da en la pierna a otro soldado. Los sobrevivientes apuntan para disparar pero era muy tarde, en menos de un segundo el Cazador había recargado, esquivado las balas y disparado de nuevo. Esta vez no fallo.  -Evaluación de daños, registro de combate, verificar situación de objetivo– Dijo con una voz levemente robotizada que no era su verdadera. –Armadura al 98%, enemigos eliminados, posibles refuerzos en camino, estatus de objetivo: VIVO, el concejo desea saber si requiere refuerzos, maestre Miyazaki respondió inmediatamente su Asistente Virtual. Miyazaki no respondió, simplemente se quedo observando a uno de los soldados, la ultima flecha le había dado en el abdomen y apenas seguía vivo. –Negativo– dijo mientras se acercaba al herido, el soldado lo miro fijamente, sin decir nada cerro los ojos. Miyazaki le disparo nuevamente y cayo muerto. Se acerca a saquearlo cuando una voz lo sorprende.

-Veo que sigues siendo el perro leal de la Orden- 

Miyazaki se da la vuelta y ve a su objetivo, el general Nodayashi, supremo comandante de los Dragones Rojos. –Veo que se ha cansado de esconder detrás de sus hombres. –Dice con un aire de sarcasmo. Nodayashi deja salir una leve risa -La Orden es deplorable ¿Envían un simple asesino por mi? Patético. -Nodayashi acerca su mano hacia su espada colgada del cinto, pero antes de hacerlo Miyazaki le grita -No tiene que terminar así, créalo o no, me han pedido llevarle con vida, la Ord…– Nodayashi lo interrumpe con una risa, –Y luego me perdonaran borrándome la memoria, falsificando mis recuerdos y abandonándome en el rincón mas oscuro de este maldito planeta. No eres el primer Cazador al que me he enfrentado y para mi desgracia, tampoco el ultimo. Pero me enfrentare a cada maldito uno de ustedes si tengo que hacerlo.– Nodayashi desenfunda una hermosa Katana plateada de su cinto y la blande en el aire. Miyazaki acerca lentamente la mano hacia la empuñadura de su Katana y aprieta la mano contra esta. Mira fijamente a su adversario, su respiración así como sus latidos se hacen mas lentos y finalmente deja salir un suspiro. Ambos guerreros se lanzan al combate, corriendo con todas sus fuerzas. Blanden la espada contra el otro, estruendos metálicos invaden el ambiente, un golpe por la izquierda, otro por la derecha, uno por el centro. Y silencio total, Miyazaki sujeta fuertemente su Katana, Nodayashi la deja caer al suelo. -Ellos vendrán por ti muchacho, tarde o… temprano.– Nodayashi se acerca una mano al abdomen, un hilo de sangre baja por su pierna. Se desploma sobre el suelo.

Miyazaki enfunda su espada, se acerca al general y lo observa fijamente, el general no debe tener mas de 80 años, piensa el. Saca de su muñeca un cable que conecta a uno de los ojos del general. -Accediendo a cortex cerebral– Le indica su AV, mientras descarga los datos. Al sonar un ‘bip’, Miyazaki desconecta el dispositivo, permanece inmóvil por unos instantes, aunque su mascara no lo deja ver, una lagrima se resbala por su mejilla. Al conectar el dispositivo, no solamente vio toda la vida del general, también la vivió y la sintió. Recobrando la compostura, le cierra los ojos a Nodayashi y se levanta. –Marcame un destino a Dunwich. El objetivo esta allí-. Su AV confirma los datos y genera la ruta. Miyazaki deja al general y se va entre la espesura del bosque.

La tormenta toca tierra y la nieve cada vez mas insesante cae entre los arboles, cubriendo las ramas, las hojas y en medio del claro, cae sobre los cadaveres, seis soldados y un viejo Cazador. 

 

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