De la Misma Manera

Allí estaba ella sentada en la mitad del parque, justo enfrente de la cafetería donde siempre la puedo ver. Con la misma sonrisa, la misma mirada, exactamente de la misma manera que las otras veces que la había visto. Esta vez leía un libro que tenia en la mano. «Viaje al centro de la tierra»  de Julio Verne. Ella buscaba algo con su mirada -un amor no correspondido, pensé. Considere en ir a hablarle y confesarle lo que sentía, sería justo como en las películas, comenzará a llover y ella correría hacia mi mientras yo hacia ella, nos encontraríamos en la mitad del camino y nos miramos fijamente, pongo mis manos alrededor de las de ellas. Una leve mirada a sus labios y otra a sus ojos. A medida que nos acercamos la respiración se calma, las manos se aprietan más fuerte y mis labios tocan los suyos, por unos gloriosos momentos somos uno. Un trueno me saca de mis pensamientos y ya no la veo, la lluvia la debió haber obligado a irse,  una lágrima baja por mi mejilla. Retomó mis pensamientos normales, hago lo que siempre hago, me termino el café y al final de un largo día vuelvo a casa.

Allí estaba, sentada, pensativa. Como tantas veces la había visto. Con la misma sonrisa, la misma mirada. Esta vez tenía una flor, una blanca flor en su mano suave y delicada. Jugueteaba con ella moviéndola de lado a lado. La ira me consume “¿Quien le dio esa flor?” yo quería darle una flor parecida hace mucho tiempo, en abrazarla por sorpresa y besarla sin fin. Ella huele la flor, sonríe y tararea una canción. Le doy la espalda porque no puedo soportar pensar en que exista alguien más en su vida, me arrepiento y volteo para verla de nuevo, -solo una vez más. Pero ella ya se ha ido. Ya no sonrió al saber que se va. Me termino el café y me voy a casa, ha sido un largo día.

Allí estaba, sentada, de la misma manera que las otras veces la había visto. Se veía exactamente igual, su misma sonrisa, su misma mirada. No creo que sepa cuanto la amo. Esta vez tiene su diario, lo se por la imagen de una mariposa en la portada. Está mirando hacia los árboles y las aves que vuelan entre ellos. Escribe algo en su diario, tal vez ella está escribiendo sobre sus amores, sobre la felicidad, sobre su futuro, sus sueños e ideales. Quisiera que ella me incluyera en esos sueños. La camarera me saca de mis pensamientos preguntándome qué quiero? Vuelvo a ver y ella ya se fue. Lo que más quiero en el mundo es a ella, quiero recibir su amor, quiero que escriba de mí en su diario, quiero que piense en mi como yo pienso en ella. Me termino el café y me voy a casa, ha sido un largo día.

Allí estaba sentada. Esta vez era diferente. Su sonrisa no existía, su mirada estaba oscura. ¿Hice algo malo? ¿Es mi culpa que haya ocurrido eso? Quiero correr y pedirle que me diga que ocurre. Quiero abrazarla y no dejarla ir. Pero es lo correcto? ¿No debería simplemente dejarla y ya? No debería huir como tantas veces he hecho? Ella esta llorando, ¿llorando?. No puedo soportar verla, ella debe ser feliz, tiene que serlo. Saca su celular y sale corriendo. Es increible! Me preocupo por ella y no lo valora. Golpeó la mesa con estruendo, lanzó el café al suelo, grito al cielo y me voy a la casa. Hoy ha sido un largo día.

Hoy no fui a verla.

Fui al parque como tantas veces antes que esa y esta vez hice algo distinto, deje una nota sobre la banca sobre la que siempre se sienta. Por fin le diré lo que siento y seremos felices. Al igual que todas las veces anteriores voy a la misma cafetería, me siento en la misma silla desde la que tengo una visión clara del parque – y de ella. Pido el mismo café de siempre y espero pacientemente como todas las veces anteriores, espero a verla. Anhelo verla!

Ella venía por la calle, usando nuevos audífonos, pero siempre su mismo uniforme de estudiante, su misma maleta, y cuando se sienta veo la misma sonrisa, la misma mirada. Ella saca nuevamente su diario de la maleta y nota la carta que dejé en la banca. La toma lentamente y la comienza a leer. Su mirada cambia, su sonrisa se apaga y comienza a mirar con miedo a todas partes, empaca rápidamente su diario, y sale corriendo.

NO, NO, NO! Ella no puede escapar de mi. Ella tiene que considerarlo, tiene que hacerlo. Tal vez fui muy agresivo expresando mi amor, pero me tiene que dar otra oportunidad. Salí corriendo detrás de ella.

Allí estaba, con su misma sonrisa y mirada. Por fin puedo acariciar su pelo y tocar su piel. Me acerco lentamente y le doy un beso, pero me retiro inmediatamente. No fue como lo había imaginado, nuestro beso que sería épico y hermoso, simplemente no lo fue. Su mirada de siempre, seguía perdida. Ella dejó de llorar  cuando le clavé el cuchillo en el corazón y la traje a mi casa para que descansara, para que pudiera amarme pero ahora se dignaba a no hablarme, por más que lo intentara ella no me miraba mas, no me decía que me quería, no bailábamos. Suspire lentamente y comencé a llorar, pensé que ella sería diferente a las demás.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.