Antología de Terror #2

Flotaba en medio del Inmaterium– o como muchos lo conocen, la nada, aquel espacio vació entre las estrellas- Flotaba en medio de aquel plano euclidiano compuesto de figuras geométricas que surgían y desaparecían de mi vista tan rápido como estrellas fugaces. La nada, es este espacio que habitamos en nuestros sueños, donde lo irreal se combina con lo material, un lugar onírico que nuestras almas visitan pero que olvidamos al despertar. Los únicos que podemos mantener cierto control sobre este plano somos los Soñadores. En mis largos viajes he conocido a muchos como yo, algunos provenientes de épocas pasadas y otros que vienen de un futuro muy lejano, he visitado lugares fuera de mi entendimiento que quebrarían la mente de un humano normal, he visto las llamas del mismísimo infierno subir por las puertas de Tannhäuser, oro liquido caer como una cascada a través de los anillos de Saturnalia, he visto abrirse las puertas del cielo ante miles de almas implorando salvación y el mana caer frente a ellos como lluvia en un desierto. Este lugar en medio de la nada y lo real, es adictivo. Muchos se han perdido para siempre y por siempre en los rincones mas oscuros de este lugar. Tal fue el caso de William J. Blake:

Blake era un joven como cualquier, un don nadie que estudiaba medicina en la universidad de New York, tímido y un poco raro. Pero escondía un secreto, el era lo que llamamos un Acechador de Sueños. Verán, algunas personas al dormir dejan abierta la puerta de su alma, que en medio del Inmaterium es como alumbrar un faro enorme que le grita a todos los vientos «¡Estoy aquí!», los Acechadores se aprovechan de esa situación y usan esas puertas para infiltrarse en los sueños y pensamientos de sus victimas, ¿acaso no has tenido pesadillas donde parece que no puedes despertar y al lograrlo no te puedes mover y sientes una presencia extraña observándote, no sientes que te esta persiguiendo un hombre de traje negro y sombrero de copa? Así era como William aparecía en los sueños de sus vecinos, de sus colegas en la universidad y de completos extraños alrededor del mundo. Aterrorizaba a sus victimas persiguiéndolas por pasillos eternos, edificios en ruinas e incluso en medio del océano, el nunca se detenía, ni siquiera cuando su victima despertaba de aquella pesadilla, a veces su esencia residual permanecía en la mente de la persona tomando una forma física que los observaba fijamente desde las sombras hasta desvanecerse en medio de una risa. Algunos Soñadores creían que William lo hacia por diversión o placer, yo creía lo mismo hasta que lo conocí.

Era mas de la medianoche cuando sentí su presencia en mi habitación, observándome desde la cabecera de mi cama. Antes de que pudiera pronunciar palabra alguna, sus manos ya estaban sobre mi boca y sus ojos rojos sedientos de sangre sobre los míos: «DUERME«, grito y caí en el espacio vació entre las estrellas, donde William ya me esperaba. Estaba de pie frente a mi, con su traje y su sombrero de copa, pude notar una especie de cansancio en su mirada, como si no hubiera comido en días. No tenia sentido luchar, no nos podíamos hacer daño en este lugar. «DICEN QUE ERES UN LADRÓN, UN LADRÓN DE RELIQUIAS Y CONOCIMIENTO.» Su voz era profunda y bastante fuerte, cada silaba que pronunciaba me golpeaba como un ladrillo en la cabeza y retumbaba como un eco en mis oídos. «Así es» Respondí sin titubear. Me miro fijamente con sus ojos rojos durante unos segundos, finalmente hablo «NECESITO ENTRAR AL DOMINIO DE UN DEMONIO, EL ROBO ALGO DE MI PROPIEDAD Y LO QUIERO DE VUELTA.» Al grano y ya. No titubeo al decirlo ni intento disimular lo que buscaba. Mantuve la idea en mi cabeza por unos instantes, no seria nada fácil. «Para entrar a los dominios de un demonio necesitamos una llave esqueleto» dije, sin dudarlo. William no era estúpido, a estas alturas el ya sabría eso y sabría que de todos los miembros de la orden de Soñadores, yo era el único con el conocimiento profano para crearlas. William sonrió como si hubiera adivinado lo que estaba pensando y allí en medio del vació abrió una puerta invisible. El reino de los demonios habita peligrosamente cerca al nuestro y lo único que los separa de nuestras valiosas almas es este inmaterium que actúa como un velo, algunos dirían que es un laberinto de puertas invisibles donde abrir la errónea acabaría con tu vida. Detras de aquella puerta estaban las Fauces de Merloth, un cataclismo celestial donde hace miles de años murió una estrella y es también una de las muchas entradas ocultas al Infierno. Atravesamos el umbral y llegamos literalmente al borde del abismo. William saco un pequeño frasco de su traje, el frasco brillaba con un leve color amarillo, lo abrió y el alma de una persona salio disparada hacia arriba, la atrape antes de que se pudiera disipar en medio de la nada. La observe a sus tristes ojos cafés, cerré mis ojos y al abrirlos conjure una daga y apuñale el alma la cual se contorsiono de mil maneras intentando escapar, su espalda se quebró en dos y sus piernas se doblaron hasta alcanzar su cabeza, su pecho se hundió y clave mi daga una ultima vez donde estaría su corazón, el alma de aquel pobre se desvaneció en mis manos y su esencia etérea permaneció por unos instantes flotando sin ninguna dirección, con la misma daga corte las partes innecesarias y la moldee a mi gusto hasta terminar de crear la llave, la sostuve entre mis manos y pronuncie las palabras profanas de la creación. Cerré mis ojos y al abrirlos la llave brillaba con el esplendor amarillo y cálido de los primeros rayos del sol al amanecer. William aplaudió secamente.

Lo voltee a mirar en ese momento, allí bajo el resplandor de la llave intente ver mas allá de su apariencia física, intente ver su alma, pero no había nada mas que su traje negro, sus oscuros ojos y una sonrisa malévola. William saco una piedra verde de su bolsillo y me la lanzo, la atrape en medio del aire. Era un recuerdo encapsulado en el tiempo, la única forma de pago que aceptamos los Soñadores. Hacíamos negocios con nuestros propios recuerdos y cuando no teníamos mas, con los de los demás. Nos saciábamos con ellos y vivíamos a través de ellos. Tome la piedra y la mire fijamente, olí la brisa marina, escuchaba el graznido de las gaviotas y el impacto de un trueno en medio del océano: «Arriba, arriba» Grito un marinero en medio de la tormenta mientras corría frenéticamente de un lugar a otro intentando quitar las amarras de las velas que siendo empujadas por el viento y la tempestad llevaban cada vez mas y mas cerca el barco contra el acantilado. «Arriba» volvía a gritar mientras señalaba a una figura oscura que volaba sobre el y soplaba viento contra las velas. El barco choco y el marinero intento aferrarse de las cuerdas pero el agua había invadido la cubierta y en menos de nada también sus pulmones, el marinero se hundía en medio del mar mientras agitaba sus brazos buscando alguna manera de subir a la superficie, gritaba en medio del agua, porque por mas que lo intentara no podía subir, pronto se olvido de donde era arriba o abajo y se hundió dando vueltas desesperadas en la profundidad.» El recuerdo fue tan vivido que cuando salí de el aun sentía la brisa marina en mi rostro. «¿Un amigo tuyo?» Le pregunte. «LO SOSTIENES AHORA MISMO» Respondió William secamente. Mire la llave y casi pude oír los gritos ahogados del marinero. «ME SIRVE MEJOR AHORA DE LO QUE ME SIRVIÓ EN VIDA» Continuo William. Saco de su bolsillo decenas mas de recuerdos encapsulados en aquellas hermosas gemas verdes. «TE DARÉ EL RESTO CUANDO VOLVAMOS» Asentí, la tentación de aquellas gemas nublo mi juicio, sin embargo no pude evitar sentir una sensación de peligro desde el fondo de mi corazón, mantuve mi daga escondida debajo de la manga.

Levante la llave esqueleto en frente del abismo, las Fauces de Merloth estaban abiertas de par en par, eran un agujero negro listo para destrozar cualquier intruso, di un paso falso en el abismo y mis pies se iluminaron al tocar un puente invisible, la llave comenzó a brillar mas y mas revelando el puente que cruzaba las fauces, pero no era un puente horizontal, subía y bajaba con el cataclismo de aquel agujero negro, William me seguía de cerca, pero si tenia miedo o curiosidad no mostraba señal alguna. Llegamos finalmente al final del puente donde una puerta blanca estaba abierta de par en par, al otro lado una vorágine de llamas rodaba sin parar, puse la llave en el picaporte y cerré la puerta. «¿En el dominio de quién vamos a entrar?» Le pregunte sin apartar mi mirada del picaporte. «ASMODEO.» ¿Asmodeo? El falso rey es uno de los demonios mas voraces del infierno, recordaba su dominio, un viñedo donde permanentemente se deleita con los placeres de la carne, fiestas lascivas que suelen terminar en una tortura eterna por parte del demonio de la lujuria y el engaño. Pronuncie su nombre cuatro veces y abrí la puerta. William entro primero y lo seguí cerrando la puerta detrás mio. Estábamos en el viñedo, pero estaba completamente vació. Habían platos y vasos tirados en el suelo, comida desperdiciada y desorden por todas partes. Caminamos lentamente a través del patio acercándonos a las fuentes de vino que aun corrían por encima de las mesas, mire hacia arriba, una estrella moribunda roja iluminaba este plano, dando la impresión de estar en un permanente atardecer. Escuche una risa provenir del mismo cielo, volví a mirar arriba y una figura negra flotaba en el aire, a medida que se iba acercando hacia nosotros pude notar su apariencia física, era mas alto que un humano promedio, tenia dos brazos en su costado derecho, uno en el izquierdo, una cabellera negra larga y despeinada, protuberancias como cuernos saliendo de su pechos y de su cara, sus ojos eran grandes y amarillos con un halo de fuego alrededor y tenia un tercer ojo en la frente que brillaba mas que los otros dos, incluso un poco mas que el sol que nos alumbraba. Asmodeo seguía riéndose, ciertamente no esperaba nuestra presencia, pero la disfrutaba. Aterrizo con gracia y me miro fijamente con todos sus ojos. «El amo no esta aquí» Le lance una mirada furtiva a William. «Quien eres?» pregunte. «Soy tan solo un sirviente», dijo mientras hacia una torpe reverencia, al agacharse me di cuenta de que tenia cuerdas sosteniéndolo por la espalda que lo estaban controlando. Se levanto y observo a William, lo miro por unos momentos como si lo estuviera reconociendo y entonces chillo con una voz inhumana, en menos de nada William ya estaba encima de el y de un tajo le corto las cuerdas que lo sostenían, el demonio cayo al suelo como un muñeco de trapo. Me acerque al demonio y no se movía, ni siquiera respiraba. «TENEMOS QUE ENCONTRAR LO QUE ME ROBO» exclamo William. Asentí y mire a mi alrededor, no habían indicios de que en este lugar hubiera algo mas que un simple viñedo, me acerque a los bordes y solo daban a una caída extremadamente fatal, el lugar donde habíamos terminado era una roca que flotaba sobre una tierra envuelta en lava y fuego, no era el infierno pero se le parecía. William se impacientaba, tiraba las mesas alrededor esperando encontrar un pasadizo secreto, después de un rato volví a donde yacía el cadáver de aquel demonio, aunque cadáver no era apropiado, ni siquiera sabia si era un ser vivo o una ilusión. Mire su tercer ojo que a pesar de que el demonio estuviese muerto se movía erraticamente, saque la llave esqueleto y comenzó a brillar en cuanto la acerque al ojo el cual se desvaneció lentamente revelando una cerradura en su frente. «Es una ilusión, seguimos en el mundo real» Dije. «Este demonio es la puerta hacia el verdadero dominio». «MAGNIFICO» dijo William y se rió. Se acerco a mi dándome otra gema verde, otro recuerdo, pero me abstuve de verlo esta vez y simplemente lo guarde. No tenia ganas de ver a otro humano sufrir innecesariamente, respire profundo e inserte la llave en la frente de aquella ilusión, el mundo material y el inmaterial se conectaron a través del velo es un estallido de luz blanca y una puerta negra se materializo en frente mio, me acerque y gire el picaporte.

Al tocar el picaporte mi alma fue trasladada en medio de una tormenta celestial que daba vueltas y vueltas sobre un bosque en llamas, cerré los ojos y al abrirlos estaba en una especie de laberinto de piedra y madera, con antorchas a punto de extinguirse cada varios metros, me sentía débil, este lugar era una especie de calabozo de tortura, escuchaba los gritos y lamentos de las almas detrás de las paredes, sus gritos bloqueaban mis habilidades. William estaba de pie en frente mio y me dio una mano, el apenas se veía afectado por la transferencia a este dominio. «MIRA EL CIELO» Me dijo al levantarme. Una espiral blanca brillaba en la oscuridad de la noche, una espiral que lentamente se hacia mas pequeña. «NO TENEMOS MUCHO TIEMPO» Ya sabia lo que era, era una trampa que inadvertidamente habíamos activado. Cuando la espiral terminase de girar el laberinto cambiara de forma y podríamos perdernos aquí por siempre. William saco una de los recuerdos de su bolsillo y rompió la gema que lo guardaba, sostuvo el recuerdo con su mano y cerro los ojos. «SÍGUEME» Murmuro. Corrimos en silencio a través de los largos pasadizos que no parecían terminar, sentía que íbamos en distintas direcciones, a la izquierda, arriba, abajo, a la derecha, arriba de nuevo, no había orden ni lógica en este lugar pero siempre que miraba hacia arriba veía la espiral que se hacia cada vez mas y mas pequeña, finalmente después de lo que se sintió como horas y horas, nos detuvimos en frente de una puerta de madera. «ES AQUÍ.» Dijo William.

Me adelante y puse mi mano sobre la puerta, gire el picaporte, cerré los ojos y al volverlos a abrir estábamos en medio de una sala que no estaría fuera de lugar en medio de algún castillo medieval, con una gran chimenea que alumbraba el lugar, una mesa con candelabros, un sofá cómodo y en el centro de la sala el alma de mujer encadenada, un halo de color naranja flotaba alrededor de su cabeza sosteniéndola contra un pedestal de hierro, ella no tendría mas de 20 años. Me acerque a ella, la joven estaba dormida, toque su hombro y mi mente instantáneamente resonó con la suya, comencé a ver a través de sus ojos: Se acababa de acostar a dormir, eran mas de las dos de la mañana, había leído en Internet como fabricar mandalas de protección mágica, desde pequeña sufría pesadillas muy vividas, se sentía perseguida y acosada por alguien en sus sueños. Esta noche soñaba con un barco en medio de una tormenta, ella levanto su mano y cambio el agua tormentosa por arena en una playa y las nubes por un sol agradable, al saltar de la embarcación, estaba de nuevo en su cuarto, se podía ver a si misma dormir y un hombre con un sombrero la miraba fijamente, era el mismo chico con el que había hablado esta mañana, pero era distinto, había algo malvado en su mirada. Sus ojos azules se habían tornado rojos. La joven pestañeo y el hombre la volteo a ver. Ella corrió instintivamente lejos de aquel hombre, el miedo la hizo pensar en lugares seguros, parpadeo y estaba en su casa pero el hombre del sombrero la estaba esperando, con sus garras desgarro su ropa, la chica intento escapar de nuevo, parpadeo y estaba en la universidad, intento gritar por ayuda pero nadie le prestaba atención, el hombre del sombrero también estaba allí, parpadeo y ahora estaba en un parque, el hombre del sombrero la cogió por el cuello. «DUERM…» La chica parpadeo de nuevo y se desvaneció de aquel lugar y siguió parpadeando y parpadeando hasta que se encontró en el vació. Una mano se poso sobre su hombro. «¿Como llegaste aquí?» Y se rió. La chica se volteo y solo pudo ver un ojo envuelto en llamas tomar su alma mientras gritaba, la figura se acerco y le hablo al oído «CAÍSTE EN MI TRAMPA». Salí del trance gritando. William me observaba fijamente y vi en sus ojos esa misma ansia de sangre con la que el había visto a la chica, antes de que pudiera reaccionar, él grito «DE RODILLAS» y múltiples cadenas de hierro cayeron del cielo y me agarraron las piernas y los brazos, tumbándome y forzándome a arrodillarme. Seguí mirando sus ojos rojos y pude ver claramente sus intenciones. Él no era un simple acechador, el se consideraba un cazador y nosotros los soñadores eramos las presas, esta fue una trampa la chica era un señuelo para atraerme a este lugar donde mis habilidades no eran tan fuertes, me sentí como un estúpido. William se rió como si supiera lo que pasaba por mi mente. «LO ÚNICO MAS DELICIOSO QUE LOS RECUERDOS DE UN HUMANO SON LOS DE UN SOÑADOR, LA CHICA CUMPLIÓ SU PAPEL. TE ATRAJO A TI EZRA. TUS CONOCIMIENTOS. TUS RECUERDOS. TU VIDA. SERÁN MÍOS.» Intente soltarme frenéticamente, ¿Ezra? ¿El sabia mi nombre? ¿Hace cuanto tiempo me seguía? ¿Desde hace cuanto el había planeado esto? Las cadenas no se soltaban, William levanto una mano y se enterraron en mi carne. Grite de dolor. William ahora estaba babeando, ya no estaba de pie sino que se había encurvado, largos huesos salían de sus muñecas como garras, su boca se partió en cuatro partes y podía ver sus dientes, cientos de ellos. William se seguía riendo. «ESA CODICIA TUYA FUE TU FINAL, EZRA.» Mire hacia el cielo y la espiral se había cerrado. «Déjame ir y te enseñare a crear las llave esqueleto.» «IMBÉCIL. YO SE COMO CREARLAS. ASÍ FUE COMO ENGAÑE A ASMODEO. LLEVE LA CHICA ANTE ÉL Y LO CONSUMÍ. CON LAS LLAVES ES COMO ME HE OCULTADO DE USTEDES POR SIGLOS! ESCONDIÉNDOME EN CADA PUERTA HASTA QUE BAJAN LA GUARDIA. USTEDES SON PERFECTOS. PERO YO LO SERÉ MAS» Apretó nuevamente las cadenas. La sangre emanaba de mis brazos y piernas. ¿Por cuantos siglos ha vivido? El dolor se hizo insoportable, solo pude gritar y mis gritos se unieron al coro de aquella mazmorra. William se acerco a mi como un animal hambriento al cual le han ofrecido comida. «NO DESPERTARAS ESTA VEZ» Deje de pensar en el dolor y solo pude pensar en aquella pobre chica que moriría sin conocer su propio poder, pensando que nació maldita. Pense en mi vida y en todos los errores que cometí. William alzo sus garras y las acerco lentamente a mi cuello, quería saborear el momento. En esos últimos instantes pense en el demonio que William había consumido y pense en la daga que tenia debajo de la manga y supe que hacer. Pense en la daga siendo desenvainada, cortando las cadenas y levante el brazo empuñándola en mi mano, William no pudo reaccionar a tiempo, le clave mi daga en su boca y grite las palabras profanas de la resurrección seguidas de: «ASMODEO. TE INVOCO.» Las paredes y el suelo del cuarto estallaron en un miasma de aceite del cual cientos de tentáculos salieron a sostener a William, el cual gritaba de dolor dando golpes ciegos con sus garras sin ningún control o dirección. Esquive sus golpes y corrí por el alma de la joven que tome en mis brazos, de repente un chorro de sangre y huesos salieron de la boca de William, sus victimas estaban escapando del tormento eterno y una risa surgió en los cielos. Al mirar arriba vi a Asmodeo, que se había materializado tan grande como un edificio. Su tercer ojo miraba fijamente a William y lo encendió en fuego con un relámpago. Del cielo comenzó a llover sangre y cientos de almas surgieron de los charcos, almas perdidas sin rumbo, almas enojadas ansiando venganza. William se libero de los tentáculos que lo sostenían y con sus garras destrozo las almas que lo atacaban, una a una, las rompía en mil pedazos, las destripaba y decapitaba, pero eran demasiados para él, lo tumbaron al suelo y sus gritos se convirtieron pronto en alaridos inhumanos, salí de la sala mientras aun lo devoraban. De los cielos un relámpago cayo sobre el suelo creando una puerta blanca donde había impactado, mire hacia arriba y pude alcanzar a ver a Asmodeo sonriendo. Toque la puerta y me encontré nuevamente en el viñedo, con la joven aun entre mis brazos, la deje suavemente en el suelo y tome la llave esqueleto de la marioneta que William había creado, no me podía arriesgar a que él pudiera escapar así que deshice la llave en una llamarada de fuego, la conexión física entre el dominio de Asmodeo y nuestro mundo había sido rota para siempre. Todo a mi alrededor desapareció y al pestañear estábamos en el inmaterium. Lleve a la joven a través del vació hasta su casa, hacia su cuerpo que aun seguía en la cama. «Algún día seras de los nuestros, búscanos cuando vuelvas a dormir.» Le dije entre murmuros mientras su alma volvía al mundo material. Me quede mirándola por un momento para asegurarme de que estuviera bien, pestañee y ya estaba de vuelta en mi habitación, esta vez deje prendida la luz cuando me acosté a dormir.


¿Es todo lo que vemos o parece ser
no mas que un sueño dentro de otro?

Edgar Allan Poe

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