Nubes de algodón

Cuando era joven, al cielo solía mirar.

Por muchas horas, aunque parezca raro,

me acostaba en el suelo de mi patio,

frente al cañón del Chicamocha.

(frente al horizonte que extraño)

Me acostaba y con la mirada en alto,

dejaba a mi imaginación volar.


Veía nubes amarillas, nubes blancas y rosas,

nubes amarillas al atardecer,

blancas al anochecer,

y rosas al amanecer.

(Nubes rosas que parecían algodón de azúcar.)

¡Pero tambien veía monstruos de mil patas!

unicornios piratas, ballenas astronautas, delfines flotantes,

leones de circo, jirafas en tacones, elefantes con traje,

perros con sombreros y gatos ladrones.

Veía luchar a naves espaciales,

barcos perdidos que volvían de las profundidades,

carros voladores y dinosaurios aterradores.

Con el tiempo, las nubes se volvieron normales,

se volvieron triangulos, rectángulos, círculos y cuadrados,

trabajos en un oficina 4×4

y un dia simplemente, las deje de mirar,

miraba al suelo, miraba la hora,

miraba los ojos de las personas,

miraba a la nada y al ahora.

Incluso en mi cama de hospital,

miro por la ventana y no veo nada en particular,

solo veo nubes sin colores ni forma,

que anuncian la lluvia,

con un estruendo natural.


Es entonces cuando desearía volver en el tiempo,

volver a mi patio en frente del cañon,

así podría mirar al cielo,

y ver las nubes rosas

hechas de algodón.

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