Corazón jugado.

Son verdad, los juegos del azar,

los premeditados juegos del destino,

las palabras vacías, los engaños,

Pero admito que fueron divertidos.

Eramos dos lados de la misma moneda,

y dije que si a que me lanzaras en la ruleta.

No me debiste provocar con tan larga espera,

mientras los dados rodarán,

nuestro amor ardería como un cometa.

Corazon, no es mi culpa esta vez.

Hagamos la paz.

Tus ojos me lanzan truenos,

y tus labios se congelan con remordimiento,

besame de nuevo y que se haga un estruendo.

¿Pero que son esas amenazas que estoy oyendo?

Amor o no, fue divertido jugar este juego.

Admito haber disfrutado el movimiento,

de la ruleta al caer de blanco a negro,

al balancearse en la fina linea,

que define lo prohibido.

Después de todo,

hay maneras mas eficientes de re-encender este gran amor,

tan caliente como una jungla tropical.

En este momento me voy en tren,

lo mas lejos, lejos de tu cuerpo,

ya no me quiero sofocar en tu pelo.

No se cuantas heridas dejaste en mi piel,

en mi corazón, en mis manos y en mi cerebro.

Se que me convertiré en aquel anciano

que llora en un balcón,

llora por la vida que aún no termina,

por el amor inclemente que jamás germina,

por el caer de la noche fría.

Lanzo los dados nuevamente,

en la ruleta que habita mi mente,

Veo un amor tropical que traerá fiebre amarilla.

La fiebre que me va a llevar,

lejos, muy lejos de ti. 

Cualquier amor valdrá la pena para olvidar,

la apuesta que perdí.

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